Un embutido excepcional, casi equivalente al mejor Jamón Ibérico. Covap ofrece la mejor calidad.
Una pieza exclusiva, comparable a un jamón ibérico de calidad. Está elaborada únicamente por presa de paletilla de cerdo ibérico. La presa se encuentra entre el lomo y la paleta. De cada cerdo ibérico se saca un lomito que pesa entre 600 y 800 gramos; de ahí, su exclusividad.
Es un embutido de color rojo oscuro con infiltraciones de grasa y un aderezo suave de ajo y orégano.
En España, generalmente, se elabora lomo pero no lomito. Es uno de los productos-estrella de Covap, la Cooperativa del Valle de Los Pedroches.
1. El lomito ibérico hay que conservarlo en un sitio fresco, pero no en frío.
2. No hay que ser un experto cortador, como en el caso del jamón ibérico, pero hay que cortarlo a mano y en rodajas no demasiado finas, de unos 3-4 mm.
3. Debe comerse a temperatura ambiente y no es bueno dejarlo mucho tiempo al aire, por lo que, lo mejor, es cortarlo justo antes de comerlo.
4. Lo ideal es tomarlo sólo. También es estupendo sobre un pan fresco cortado en rodajas finas y no muy tostado. Nunca debe predominar el pan sobre el lomito.
5. Si no lo queremos de aperitivo, es ideal para tomar con huevos, fritos o revueltos.
Por sus características, lo que mejor armoniza con el lomito es un tinto de crianza sereno y sobrio que fundirá la grasa y, acompañara al producto en su posgusto. Pero, también, en el aperitivo, se puede tomar con un rosado, como el Petjades de Torelló, no muy frío. También con los vinos de Jerez, fino u oloroso.
Por Equipo Team, dirigido por Mª Isabel Mijares. Secretaria de la Unión Internacional de Enólogos. Vicepresidenta de la Unión Española de Sumilleres. Creadora del Laboratorio de Análisis Sensorial.
El lomo de cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, de fácil asimilación, ya que contiene aminoácidos esenciales en cantidades equivalentes a las necesidades del hombre. De forma general, la proporción de grasa monoinsaturada, representada por el ácido oleico es mayor que la de la grasa saturada, incluso contiene más cantidad de grasa insaturada que la carne de ternera. Aunque el músculo del animal vivo contiene una pequeña cantidad de hidratos de carbono, básicamente glucógeno, este se destruye en los procesos post-mortem.
La carne de cerdo tiene un contenido en macronutrientes diferente en función de la edad de sacrificio, el tipo de alimentación y la pieza de consumo, así, en el cerdo de raza ibérica la proporción de grasa monoinsaturada es mayor todavía, debido principalmente a la alimentación del animal.
Además, se puede considerar una buena fuente de minerales, como el hierro y el zinc de fácil absorción además de magnesio, fósforo, potasio y selenio. En cuanto a las vitaminas, destacan las del grupo B, especialmente la tiamina.
Emma Ruiz Moreno, José Manuel Ávila Torres, Teresa Valero Gaspar, Susana del Pozo de la Calle y Gregorio Varela Moreiras. Fundación Española de la Nutrición.
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